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2 de julio de 2009

Hitler y Borghild, la historia de un dictador y su muñeca inflable

Publicado por nea el 2 de julio de 2009
 
Esta es una de esas anécdotas que nadie ve venir, especialmente si hablamos de un personaje normativamente deshumanizado y sombrío como Adolf Hitler en un escenario tan oscuro y horrible como fué la Segunda Guerra Mundial. Pues resulta que en 1941, en el pleno conflícto, el dictador germano ordenó la fabricación de muñecas inflables para el ejercito, lo hizo por dos razones, lidiar con la creciente insatisfacción y/o tensión sexual de las tropas alemanas en los campos de batalla y para evitar que los regiminetos en descanso contrajeran enfermedades venéreas mientras permanecían en los territorios ocupados (en realidad era para evitar que los soldados del tercer reich mezclaran sus genes arios con los genes de mujeres de “razas inferiores”).

Se encargó el proyecto al mismísimo Heinrich Himmler (líder de las SS) bajo el nombre de proyecto “Borghild”. Se contrató al médico danés Olen Nauseen, junto con un equipo de peluqueros, escultores y especialistas en materiales sintéticos, todos encargados de crear un diseño acorde a las especificaciones que el Führer solicitaba. La muñeca tendría entre 1.76 y 1.82 metros de altura, esbelta con pechos y labios grandes, pelo rubio, piel blanca y ojos azules, además de un marcado ombligo (?), la piel debía tener una textura similar a la piel real. Cada soldado debería portar un ejemplar de la muñeca desinflada en su mochila junto con los demás artículos de supervivencia en batalla. Inicialmente se invitó a representantes femeninas del orgullo ario para que fueran modelos en el diseño de la muñeca. Incluso se solicitó a la actriz Käthe von Nagy como modelo, pero ésta rehusó a que su rostro fuera parte de un libidinoso juguete a manos de miles de soldados. Al final fueron las atletas Wilhelmina von Bremen y Annette Walter las que con prestaron sus bien formadas figuras para el proyecto y la muñeca Borghild terminó luciendo como ellas.

Borghild
Cuando las muñecas comenzaban a producirse en una fábrica en Dresde, un bombardeo aliado destruyó la planta de producción, el proyecto ya no se reanudó a causa de que la guerra comenzaba su punto crítico muy a pesar de Hitler y para desgracia de los soldados alemanes que vieron su artificial desahogo sexual completamente frustrado.

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