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29 de diciembre de 2007

La oscura leyenda de Robert Johnson

Publicado por nea el 29 de diciembre de 2007
 
Early in the morning,
When you knocked at my door
I said Hello Satan,
I believe it's time to go…

(Me and the Devil Blues - Robert Johnson)

Robert Johnson es considerado el rey del Blues y el padre del Rock’n Roll. Desde los alrededores del Mississipi llegaron a los oídos del mundo el legado de las 29 composiciones que dejo antes de morir. Sin embargo, se dice que al principio Robert fue un guitarrista sin talento, cuenta el señor Son House (músico y amigo) que cuando intentaba tocar en los clubes la gente se molestaba por el “ruido” que producía con su guitarra.

Robert desapareció por casi 6 meses y cunado volvió dejo boquiabiertos a todos con su forma de tocar y cantar. Cuando le preguntaron acerca de la metamorfosis el respondió “Le vendí mi ama al diablo para tocar así”. Es aquí donde comienza una de las leyendas más tenebrosas de la historia de la música.

Son muchas las historias relacionadas con la brujería y el vudú en los alrededores de Mississipi, heredados de la espiritualidad africana que llego con los esclavos.

Se dice que en la localidad de Klarcksdale la encrucijada (Crossroad) de caminos 49 y 61 es punto de encuentro con Ésú o Exu uno de muchos Orishas (espíritus, satucos o demonios de la ritualidad africana) cuya función es la de mensajero entre los hombres y los dioses. Dice la leyenda que Robert acudió con su guitarra al Crossroad en busca de este personaje e hizo un contrato con el diablo por la habilidad de tocar la guitarra, cantar y componer por un periodo corto de tiempo a cambio de su alma.


I went down to the crossroad
fell down on my knees
I went down to the crossroad
fell down on my knees
Asked the lord above
“Have mercy now save poor Bob if you please”

(Crossroad Blues - Robert Johnson)

A partir de esta historia Robert se envolvió de un halo de misterio, muchos aspectos de su vida y comportamiento se le atribuyeron a su relación con Satanás. Su carácter violento, la inexplicable atracción que las mujeres sentían hacia él (siendo él pequeño y contrahecho), su empedernido alcoholismo, su adicción a la marihuana, sus repentinas desapariciones de los escenarios y clubes, incluso su “ojo del demonio”, que en realidad no era más que el padecimiento de catarata. Pero fue la maestría con la que la que interpretaba sus composiciones en la guitarra lo que parecía despejar toda duda acerca del origen demoníaco de sus repentinas habilidades.

En 1938 el diablo cobro la deuda cuando el dueño de un club envenenó el wisky de Robert en venganza por haberse metido con su mujer. Robert Johnson tardo tres días en morir a la edad de 27 años.


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